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Oh! Dulce nada

Estaba a punto de ponerme a escribir sobre Electric, de los Cult, y me llega por las ondas, o las redes, o quien sea que traiga las cosas, esta maravilla.

   

 En fin, un "quién es quién" de la música buena y de las cosas bonitas. Pero lo mejor de todo es lo que el autor escribe en la descripción de su vídeo:
Sorry for not cropping the bopping heads, guys. I was trying to be be conscious of the folks behind me by keeping my phone at eye level so as not to be a distraction.
Creo que en esto se reduce todo. De vivir, de construir, de "hacer la de uno", sin ser un obstáculo para los demás. Y si se puede ayudar, mejor que mejor.

Esta canción, original de la Velvet Underground, es posiblemente una de mis canciones favoritas. Pero favoritas ever. Es cómo encontrarse caminando por un campo de flores, acariciándolas con las yemas de los dedos y, de repente, darse cuenta de que son ellas las que te acarician a ti. Ya me tocó el corazón en aquél lejano 2009 (¿o fue el 10?) y, desde entonces, se ha quedado.

Como la cita de ese héroe anónimo que nos regala esta maravilla.

En fin, sólo quería soltar esto. Me vuelvo a mis asuntos.

Holy Ghost


El disco que traigo hoy tiene un pequeño rinconcito en mi corazón por varias razones. Primero, por ser mi disco favorito de mi guitarrista favorito de mi grupo favorito; segundo, por ser uno de los que, personalmente, considero mejores discos de 2014 y, tercero, por el recital que dio Marc Ford en Barcelona ese mismo año. Concierto que, lamentablemente, me perdí. En 2015 tuve la ocasión quitarme una pequeña astilla de la espina que tengo aún clavada viendo al Hermanísimo Rich Robinson en un recital acústico que me llenó el alma de mariposas, y el noviembre pasado tuve la ocasión de ver a M-Clan presentar el mejor disco que han parido los de Murcia desde Para No Ver el Final, en un concierto en el que se me cayeron las lágrimas. Literal.

Holy Ghost, el que nos trae hoy aquí, es un disco de canciones hechas con el corazón. Se nota desde en las letras hasta la música, pasando por los arreglos y todas aquellas pequeñas cosas a veces imperceptibles, pero que están ahí y se marcan detalles que te hacen sonreír para tus adentros, y pensar que estás con un disco que te puede acompañar y mecer en un momento de necesidad. 

Yo, personalmente, no le pido nada más a un disco. Se nota precisamente en esto, en los detalles, que la banda que escogió Marc Ford para grabar este disco en el estudio tiene una sensibilidad especial para este tipo de canciones. La banda se llama Phantom Limb y te la recomiendo sin dudarlo. Es uno de los aspectos que creo marcan la diferencia en este disco.

El tono del disco gira en torno al rock suave de raíces, y la música americana de esa que nos gusta tanto. If I'd Waited inicia el disco casi a capella, un tema de menos de un minuto que catapulta Blue Sky, country rock bonito, bello y delicioso que casi te hace bailar y luego te hunde casi sin darte cuenta en un segmento más profundo de las raíces con Dancing Shoes, y te trae un tema lento con un banjo y steel guitar y unas melodías vocales que hacen que se separen las nubes de tormenta. ¿He dicho ya que este disco lo tiene todo?


Otros detalles bonitos del disco son lo mucho que se parece You Know What I Mean a Honey I've Been Thinking About You de Jackie Greene, y a una canción de Bruce Springsteen que ahora no recuerdo; lo optimista que suena I'm Free; lo dulce y melosa que es Just a Girl y el pedal steel cubriendo el suelo con las lágrimas de felicidad del que escribe. ¿Acaso no he dicho que este disco tiene todo lo que puedo desear?

Pero no todo es esto, también hay cortes desgarradores que contrastan con toda la luz de este largo. Tenemos Badge Of Descension, guitarras lúgubres que te oprimen el corazón al compás de un tempo pesado, y te lleva a un estribillo que se hace suave y hasta delicado. Se trata de un estribillo por el que sufres y no quieres que se rompa, pero que luego te lleva otra vez al inicio todo vuelve a empezar. 

Los solos de Marc Ford, antaño cercanos al blues rock y de los Zeppelin más cañeros, tenían un tipo de elegancia especial latente que, bajo el nuevo contexto que nos presenta, sale a relucir de una forma deliciosa. Menos es más, amigos. Este disco no es para los grandes solos de guitarra, pero sí para pequeños momentos de elegancia a las seis cuerdas. Digo esto por la maravilla que es el solo de Dream #26, conducido por un pedal steel que te hace suspirar de lo bonito que lo hace todo.

Canciones bonitas, canciones bonitas. Si mi casa ardiera y tuviese que llevarme solo un tema me quedaría con Call Me Faithful, tema redentor y desesperado que te parte el alma. ¡Y es la que cierra el disco! 

Qué mejor que cerrar un disco bonito llorando por lo bonita que es la belleza que lo envuelve y sale de dentro de sus entrañas.

Morning Phase


Hoy toca lo nuevo de Beck. Cantante, liricista, multi-instrumentalista, precioso y ondulado pelo rubio... el yerno que querríais para vuestras madres. Pero ya está cogido, lástima chicas. Felizmente casado y con hijos -quién pudiera, ¿eh?- este Morning Phase suena completamente distinto a aquél Sea Change, álbum para fin de relaciones por excelencia, pero salvando paralelismos y puntos en común. El tono, la simpleza y la belleza de los dos álbumes, donde en uno toma el color de la melancolía y el otro una luz brillante y cálida, apacible. Morning Phase es un disco de fácil escucha y digestión desde el principio hasta el final.

Aunque tanta belleza, tanta luz, trae sombras consigo. El tándem Cycle y Morning que abre el disco puede ser devastador emocionalmente si toca la fibra que no toca. Un despertar glorioso o una noche atragantada. Al igual que Waves, un tema precioso con una atmósfera muy densa y fuerte (Iiiisolaaaatioon...) pero con un mensaje de alguna manera positivo:

If I surrender,
And I don't fight this wave
I won't go under
I'll only get carried away

Y, antes de seguir medianamente serio, un dato curioso que probablemente no importe a nadie. No puedo quitarme la idea de la cabeza de que la voz de Beck tiene un registro extremadamente parecido al de David Coverdale en este disco. De hecho, a veces -ya habré escuchado éste unas cuantas veces...- a veces me sorprendo pensando que es His Coverdaleness, entre finos y melosos arreglos orquestrales, en Waking Light, por ejemplo, sencillas guitarras folkie (Turn Away) y algún toquecito -el delicado slide y la armonica de Country Down- de americana. A grandes rasgos, las canciones, el disco, no se alejan mucho de esto. 

Como he dicho, este disco es muy sencillo de escuchar y fácil de digerir. Si tuviese que pasar un rato agradable al sol, sin que me abrase, mecido por una tenue brisa y disfrutando de un zumo de melocotón, Morning Phase estaría ahí conmigo. 




Grand Magus - Triumph and Power (2014)



El nuevo de Grand Magus es el primer disco publicado este 2014 que escucho entero. ¡Al fin! No es que me haya interesado especialmente por las nuevas publicaciones, pero ya me escamaba el tema.

Triumph and Power (ríete tú de Manowar) viene de la mano de JB y sus compadres suecos como el perfecto disco de heavy metal. In my humble opinion, claro. Grand Magus ya llevan varios discos orientados al heavy de corte más clásico: power a bajas revoluciones dejando la velocidad a parte y componiendo temas que derrochan poderío, épica y aceite, desmarcándose del doom espeso y humeante de sus primeras publicaciones, para desgracia del que escribe. Pero la verdad es que consiguen que eso no se eche de menos: el tempo pausado propio de sus primeros tiempos usado a la perfección para forjar temas heavys que fácilmente recuerdan a Dio, o a Jorn, cuando recuerda a Dio. Esto se hace patente especialmente en éste último, Triumph and Power.

La primera mitad de la cinta es un seguido de temas cocinados según la receta ya mencionada: Steel vs .Steel, Fight, Triumph and Power... si bien no presentan mucho nuevo entre ellos, la tónica es temón tras temón. Y eso nunca hace daño a nadie, ¿no? La segunda mitad del disco sigue la misma senda, pero el uso de temas instrumentales a modo de intro/interludio y The Hammer Will Bite, tema que cierra el disco siendo a su vez el más largo y épico hacen de los últimos cinco temas una 'suite', si me permitís el tono pretencioso, que engloba a la perfección el tono general del disco y lo resume a la perfección.

En definitiva, un disco que seguramente se perderá entre la marea de publicaciones del presente año pero que merece ser escuchado porque no defrauda. Ni lo más mínimo. 

Izzy Stradlin and the JuJu Hounds



El principio del fin del sueño, de la formación original de Guns n’ Roses no es algo claro. Con las drogas, las giras que nunca se terminan y la bomba de relojería que es Axl Rose y sin un parón para limpiar estómagos y asperezas (qué bien le sentó a Mötley Crüe y qué poco le duró el parche) era inevitable que la cosa se saliese de madre. Por no explayarnos mucho, simplemente decir que la historia es ya conocida por pocos y que está ahí, esperando a ser leída, vista u oída con la voz de Matt Sorum en audiolibro –sólo en nuestras fantasías más húmedas.

La historia de Izzy es diferente. El bueno de Izzy no fue echado de la banda. Purgado. Destilado. Su destino no lo decidió la mano menstrual de Axl Rose, Izzy se cansó y dejó la tripulación cuando las turbulencias no le mareaban sino que le daban náuseas, literalmente. Según él esto empezó cuando dejó las drogas, preguntándose: ¿esto es todo? No le gustaba todo lo que venía con la fama de Guns n’ Roses.

Así que el de Indiana dejó el puesto que más tarde Gilby Clarke ocuparía más que dignamente y se dedicó a su música –y a sus demás pasiones, como el motociclismo- a su manera, con la inestimable ayuda de Rick Richards, excelente guitarra de los Georgia Satellites. Y, hablando de Georgia, los Black Crowes estuvieron rondando al de Lafayette, pero al final fue Marc Ford quien, gracias a los astros, se llevó el puesto. El primer paso fue formar su banda, los Ju Ju Hounds y para 1992 ya tenía el material grabado para su debut, Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds.

Citando a un amigo, a la vez que alguien que sabe más que yo, puedo seguir escribiendo sin vacilar que el disco debut de Izzy Stradlin es el mejor álbum que ha grabado nunca un Rolling Stone, con la peculiaridad  que no lo hizo ningún Stone. Un disco de rock clásico bañado con lo mejor que dejaron los Stones de Mick Taylor –y la carrera en solitario de Ronnie Wood y otros grupos como los Faces- y a su vez muy influenciado por el punk rock y el reggae, ambas pasiones de Izzy, y el rodaje previo de Richards con los Satellites. Somebody Knockin’ abre el disco en la línea de temas como 14 Years o Dust N’ Bones haciendo que esperes lo mejor de este disco, con colaboración de lujo de la mano de (oh, sí, nene) Craig Ross. Le sigue la punk rockera Pressure Drop, original tema reggae de los Maytals, con un final puramente del estilo de la canción de los jamaicanos. Izzy volverá a coquetear con el reggae, no hay de qué alarmarse. Le sigue Time Go By, excelente tema acústico y muy bluesy que recuerda a You Ain’t the First, otro de los temas que firmó Izzy en los Use Your Illusion, con un delicioso trabajo con el slide guitar de parte de Rick Richards.

Shuffle It All es la joya del disco y a mi gusto una de las perlas más brillantes que ha compuesto Izzy durante toda su carrera. Desde el riff de bajo que lleva a la canción a el rock and roll puro que es el tema pasando por el órgano y los licks de guitarra líder recuerda especialmente a los Stones de principios de los 70 o a los mejores momentos de los Faces. A veces Izzy parece que cante cansado, como parte de su personalidad, y en este tema se aprecia muy bien. Dócil y dulce aunque algo raspado. Bucket o’Trouble es otro tema con mucha actitud punk rock, al que sigue Train Tracks, frenético blues rock muy en la estela de los Georgia Satellites o los Black Crowes de aquél fantástico debut que es Shake Your Moneymaker.


La segunda mitad del disco empieza con How Will It Go, otro tema-balada con base acústica y Richards haciendo maravillas para aderezarlo. Cuttin’ the Rug es otro tema muy ‘rockandrolero’ que en cierto modo podría haber quedado muy bien para los UYI, me da la impresión. Le sigue Take a Look at the Guy de, exacto, el viejo Ronnie Wood, quien pone también las voces. Una delicia. El disco termina  con la preciosa canción que es Come On Now Inside. Con coros y todo. Y Nicky Hopkins. Y mandolinas. Lo tiene todo. La cinta termina del todo con Morning Tea, breve instrumental de percusión.

La carrera de Izzy Stradlin será constante durante los años y sin alejarse mucho de la línea del rock and roll de corte clásico vestido un poco con punk rock y otro poco de reggae, pero este disco, entre los gustos del autor como el mejor que haya firmado el inmortal guitarra de los Rouses, ya no se repetiría. 

By Your Side


Parecía que los Cuervos de Georgia se quedaron de algún modo huérfanos después de la marcha de Marc Ford y Johnny Colt. Con Marc se fuegran parte de la magia de su sonido en The Southern Harmony and Musical Companion, Amorica y Three Snakes and One Charm, a los que magia no les faltaba precisamente, y en directo, marcándose unas guitarras sencillamente fantásticas. Con Johnny se marchó el bajista original, un músico mucho más que competente y, por qué no decirlo, un guaperas de cuidado.

Parecía que los reemplazos no estarían a la altura, sobretodo en la guitarra, que Rich debería tomar más responsabilidades a la guitarra solista en estudio y en directo para no perder la frescura y el encanto de Marc Ford, para no quedarse en una simple banda de rock sureño. Parecía que By Your Side sería como mucho un buen disco pero que no tendría el aura de sus tres anteriores trabajos, ni siquiera la frescura de su debut. O al menos es lo que pensé yo antes de escuchar el disco y sabiendo que la formación original estaba coja. Parecía. 

Pero no es así. Estamos hablando de los Black Crowes, ¡carajo! Vamos a dejar de lado esa vieja cascarrabias que es la objetividad -¿quién la necesita? No aquí, al menos- y admitámoslo: los Black Crowes no pueden hacer nada que esté mal. Ni el 'Zepp-esque' Lions, ni un disco de versiones de temas disco, ni siquiera coqueteos con la electrónica, no. ¡Son los Black Crowes! By Your Side es una maravilla del rock and roll, rock and roll de ese bueno, de ese que viene del sur y que tiene ese toque negro que tanto gusta. Mucha frescura, mucho soul, coristas negras -o quizá no, pero que suenan a negro-, vientos, armónica, slide... Rich se desenvuelve a la perfección en labores de guitarra líder, y aunque el paso de Audley Freed por la banda es más bien discreto, es de sobras un guitarrista excelente, como se puede apreciar en los discos de Cry of Love. Sven Pipien es un bajista maravilloso y es el mejor reemplazo posible a Colt. Steve Gorman no necesita defensa, señores del jurado. Y Chris, ah, Chris. Si antes dije que con Marc Ford se fue parte de la magia de los Black Crowes puedo decir sin temor a decir una tontería que Chris, junto con su hermano, son toda la magia que necesita mi mejor grupo de rock de la historia. Con el permiso de Sus Majestades.

La formación también giraría con Jimmy Page, grabando un delicioso directo. Casi nada.

En definitiva, y sin explayarme mucho, By Your Side suena de algún modo a la continuación perdida de Shake Your Money Maker. Toda esa música tradicional del sur que hace el rock and roll, blues, soul, funk... con el toque especial de los Black Crowes. Once canciones que no dejan quieto ni al más pintado, rock directo y, como bien le dijo Chris a Papito Bosé si Three Snakes and One Charm es algo así como una mañana de domingo, By Your Side es el disco de la noche del sábado. Para nada algo que haría una banda coja y cansada. Disfrutadlo tanto como yo lo hago. 

Otis Blue/Otis Redding Sings Soul





La carrera musical de Otis Redding fue, lamentablemente, muy corta. Como ya se sabe se vio interrumpida por su muerte en aquél trágico accidente de avión de 1967. Pese a la ‘brevedad’ de su carrera en solitario, por el ritmo frenético de la industria musical de entonces podemos disfrutar de bastantes discos del que es para mí –y muchos otros- Rey del Soul.

No podría quedarme con un solo disco como el mejor o el favorito, cosa que normalmente sí que hago. La necesidad de catalogar y enlistarlo todo. Por eso que hoy escriba unas palabras sobre Otis Blue: Otis Redding Sings Soul no es nada arbitrario. Podría ser cualquier otro, pero tiene algo de ¿metafísico? Otis Redding Sings Soul. Simple y llanamente, no cabe esperar nada más cuando le das al play a una grabación del Rey. Simplemente Otis cantando Soul.

Como en la mayoría de grabaciones de Otis, al escuchar Otis Blue te da la impresión de estar allí mismo escuchando una simple toma, un ensayo o una actuación en directo. La producción resulta muy orgánica aunque muy, muy limpia. Se puede apreciar a la perfección la voz de Otis sin ningún tipo de aditivo añadido. Todo el soul y el R&B que tenía, pese a no tener formación alguna como cantante, se hacen de notar y dejan huella por encima de los demás instrumentos –una formación básica con guitarra, teclados, base rítmica y vientos.

La mayoría de las canciones del disco son versiones, siendo sólo tres de los once temas escritos por Otis. Se grabaron tres versiones de Sam Cooke –quien había fallecido meses antes-, Change Gonna Come, Shake y una deliciosa rendición de Wonderful World; Rock Me Baby de B.B. King –con un Steve Cropper brillante a la guitarra- Down in the Valley de Solomon Burke, My Girl de Smokey Robinson y You Don’t Miss the Water de William Bell. A ellas se le une la versión la canción que hizo a los Stones dar la vuelta al mundo por primera vez, Satisfaction. Según Keith Richards, los arreglos de viento de la canción sobreponiéndose al riff principal de guitarra eran la idea que se tenía en mente para grabar la canción, pero al final no fue posible. El toque puramente soul que le dan estos arreglos y la interpretación de Otis hacen que sea mi versión preferida de la canción. Aunque, en mi humilde opinión, creo que la falta de esos arreglos en la versión original y el riff con distorsión el cuerpo de la canción son los elementos que hicieron de esta canción una de las principales del Greatest Hits del Olimpo del Rock.

Tres son las canciones escritas por Otis para este LP. Respect, de la que no hace falta decir mucho y que más tarde Aretha Franklin inmortalizaría para los siglos de los siglos, I’ve Been Loving You Too Long, uno de los temas más conocidos del de Georgia y Ole Man Trouble. Ésta última es una de mis preferidas del disco. Un tema más serio y triste, casi un blues si no fuese por la interpretación de Otis. El lick de guitarra me resulta curioso por sonarme siempre algo oscuro. Es un tema que me encanta y me parece muy original.

No estoy muy formado en la escucha del soul pero este disco tiene que ser una de sus obras magnas por fuerza. Un disco perfecto tanto para sentarse y disfrutar un rato como para empezar a rodar escuchando a los grandes de la música negra.