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In the Search of Everything

Hoy traigo lo nuevo de John Mayer.  No me refiero al disco entero, In The Search of Everything, sino a los dos EP que le han precedido a modo de promoción, In The Search of Everything 'Wave One' y 'Wave Two'.

Cada corto, con apenas quince minutos de duración, es un perfecto aperitivo de lo que es el largo, publicado no hace ni un mes. Esta selección del disco, es una maravilla y de alguna manera ha servido para "reconciliarme" con Mayer, al que, siendo sincero, nunca le he acabado de pillar el punto. No creo que sea por nada en especial. Simplemente, cosas que pasan.

Posiblemente le escriba unas palabras al disco en unos días. O no, quién sabe. Lo que puedo asegurar es que estas ocho canciones (gran parte del grueso de lo que ha acabado siendo el disco) me han dejado con ganas de más.


La Primera Ola empieza con Moving On and Getting Over, tema juguetón, lleno de soul y con un ritmillo por el que dejarse llevar. John Mayer aquí seduce elegante y pícaro. Changing le sigue al piano con un mensaje muy bonito y positivo y, para cuando entra la acústiva y el slide ya tienes un piso en La Gloria. Poquito a poco va creciendo hacia un solo de guitarra simple y muy melódico, suave y elegante.

Cuando te viene el estribillo de Love on the Weekend entiendes por qué es el single del disco. Es muy suave. No es de mis temas favoritos de esta selección, pero no puedo evitar disfrutarlo de todos modos. You're Gonna Live Forever in Me cierra con un silbidillo de lo más agradable, y Mayer solo con el piano haciendo una interpretación vocal deliciosa. Un cierre brillante para una muestra del Disco que, pese a lo corta que es, da la impresión de que no se le puede pedir más.

Es una suerte que haya más, ¿a que si?


Still Feel Like Your Man tiene un gustillo como ¿a disco?, ¿funky? Sí, es muy funky. Y soulful que te caes para atrás, con ese falsete que hace Mayer. Sea como sea, es un tema con un ritmo que personalmente me gusta mucho. Le sigue Helpless, tema más rockero pero con un trasfondo de soul sureño que se convierte en una delicia. John Mayer tiene alma. 

Emoji of a Wave es un tema al que le encuentro muchos sabores. Una pizquita de soul en varias oleadas folk (bendito estribillo, bendito Its just a wave..., bendito it breaks my heart... y una guitarra delicada que temes que vaya a romperse. No puedo evitar pensar en Beck al escuchar su canción, en especial en su disco Morning Phase. 

Roll it on Home me hace pensar en Gram Parsons. Y tengo debilidad por cualquier cosa que me haga pensar en Gram Parsons. Es mi punto flaco. Aquí Mayer ejecuta a la perfección un country rock muy animado. Desde el primer rasgueo y el primer slide de guitarra te eleva a un ánimo mucho más agradable y no decae hasta que termina.

Lamentablemente, es el cierre para estos dos cortos. Dos olas de lo más agradables y refrescantes. Las recomiendo ferozmente. A mí me han dejado ansioso por escuchar lo que queda.



He tardado dos semanas en escribir estos cuatro párrafos tontos y, como no podía ser de otra manera, he escuchado el disco entero. Es precioso. Delicioso, delicado, fantástico y un placer para los sentidos. Ya me estáis tardando.

Nadie sale vivo: de Thunder y breve reflexión sobre el rock duro.

¡Thunder han sacado disco y eso nos la pone dura! 

Voy a ser sincero: Thunder no es uno de mis grupos de cabecera. La mayoría de sus discos ni los he escuchado, no soy un die hard fan ni nada parecido, y del único disco que puedo recordar cosas es de su debut, Backstreet Symphony. Pero, joder, este disco me es más que suficiente para respetarlos, amarlos, y echar alguna que otra babilla de gozo.

Veréis, Backstreet Symphony tiene el -no sé si dudoso u honorable- honor de ser uno de los discos que me vendrán a la cabeza cuando alguien me pregunte, si ese día llega, cuáles son los discos que debería tener un grupo de referencia para grabar un cedé de hard rock. Los otros son el Appetite, Powerage, Generation Terrorists de los Manics, el debut de Beautiful Creatures, Electric y quizá añadiría Sonic Temple, Highway to Hell y Slide It In si me dan coba y me vengo arriba. 

Ver lo nuevo de Thunder y recordar su -para mí- perfecto debut, me hacen pensar muy fuerte que tengo varios sentimientos encontrados con esto del hard rock. Y por los discos que menciono, ver que hablo del hard rock de los ochenta y posterior. Vamos, que esstos "sentimientos encontrados" se refieren concretamente al hard rock de los ochenta (así como posteriores "revivals" y dinosaurios que, como Thunder, aún están vivos y siguen coleando).

Es curioso, porque este género me parece muy agradable a los sentidos, muy "appealing" si me permitís, pero reconozco que se tiene que tragar mucha paja para encontrar algo de grano. Y todo ello se debe en gran parte a la saturación del estilo en la época, gracias a la popularidad que tuvo. Joder, Bon Jovi eran unos mojabragas de cuidado. Y Kip Winger fue tratado más o menos como Justin Bieber allá en su época. Vamos, que cuando Van Halen, y Kiss, y Bon Jovi y sus madres pegaron muy fuerte en las braguetas de los jóvenes de la época salieron de las setas, como era de esperar, decenas de clones que, aunque agradables en la ejecución de la teoría, eran mediocres y parecía que les faltaba el alma, o "la chichilla" que los demás tuvieron.

Lo mejor de todo es que, aún y encontrándome con bandas con el mismo sonido, que hablan de los mismos temas, con estructuras similares en sus discos, líneas de bajo compartidas y que incluso comparten marca de laca y fijador para el pelo, las seguiré escuchando y me seguirán gustando. Es como el fan de Motörhead, o el de AC/DC, que se encuentran una vez por semana en la misma situación: "¿no he escuchado yo ésta canción en otro disco?".

No quiero ser cínico, es muy cierto que hay muchos diamantes descubiertos y por descubrir y que esto pasa con muchos otros géneros pero, al final, por mucho que te gusten las piedras y tengas una cantera, me reconocerás que te acuerdas más del mármol que has encontrado que de esas bonitas y arenosas piedras.

En fin, si no teníais un motivo para celebrar el día de hoy: Thunder sacaron un disco nuevo hace tan poco que aún lo puedes notar caliente. Y si no tienes ganas, o no te apetece escucharlo, al menos aprecia alguna pieza de arte que os haga feliz.

¿Yo? Ya me he puesto frente al espejo sin camiseta.

Oh! Dulce nada

Estaba a punto de ponerme a escribir sobre Electric, de los Cult, y me llega por las ondas, o las redes, o quien sea que traiga las cosas, esta maravilla.

   

 En fin, un "quién es quién" de la música buena y de las cosas bonitas. Pero lo mejor de todo es lo que el autor escribe en la descripción de su vídeo:
Sorry for not cropping the bopping heads, guys. I was trying to be be conscious of the folks behind me by keeping my phone at eye level so as not to be a distraction.
Creo que en esto se reduce todo. De vivir, de construir, de "hacer la de uno", sin ser un obstáculo para los demás. Y si se puede ayudar, mejor que mejor.

Esta canción, original de la Velvet Underground, es posiblemente una de mis canciones favoritas. Pero favoritas ever. Es cómo encontrarse caminando por un campo de flores, acariciándolas con las yemas de los dedos y, de repente, darse cuenta de que son ellas las que te acarician a ti. Ya me tocó el corazón en aquél lejano 2009 (¿o fue el 10?) y, desde entonces, se ha quedado.

Como la cita de ese héroe anónimo que nos regala esta maravilla.

En fin, sólo quería soltar esto. Me vuelvo a mis asuntos.

Holy Ghost


El disco que traigo hoy tiene un pequeño rinconcito en mi corazón por varias razones. Primero, por ser mi disco favorito de mi guitarrista favorito de mi grupo favorito; segundo, por ser uno de los que, personalmente, considero mejores discos de 2014 y, tercero, por el recital que dio Marc Ford en Barcelona ese mismo año. Concierto que, lamentablemente, me perdí. En 2015 tuve la ocasión quitarme una pequeña astilla de la espina que tengo aún clavada viendo al Hermanísimo Rich Robinson en un recital acústico que me llenó el alma de mariposas, y el noviembre pasado tuve la ocasión de ver a M-Clan presentar el mejor disco que han parido los de Murcia desde Para No Ver el Final, en un concierto en el que se me cayeron las lágrimas. Literal.

Holy Ghost, el que nos trae hoy aquí, es un disco de canciones hechas con el corazón. Se nota desde en las letras hasta la música, pasando por los arreglos y todas aquellas pequeñas cosas a veces imperceptibles, pero que están ahí y se marcan detalles que te hacen sonreír para tus adentros, y pensar que estás con un disco que te puede acompañar y mecer en un momento de necesidad. 

Yo, personalmente, no le pido nada más a un disco. Se nota precisamente en esto, en los detalles, que la banda que escogió Marc Ford para grabar este disco en el estudio tiene una sensibilidad especial para este tipo de canciones. La banda se llama Phantom Limb y te la recomiendo sin dudarlo. Es uno de los aspectos que creo marcan la diferencia en este disco.

El tono del disco gira en torno al rock suave de raíces, y la música americana de esa que nos gusta tanto. If I'd Waited inicia el disco casi a capella, un tema de menos de un minuto que catapulta Blue Sky, country rock bonito, bello y delicioso que casi te hace bailar y luego te hunde casi sin darte cuenta en un segmento más profundo de las raíces con Dancing Shoes, y te trae un tema lento con un banjo y steel guitar y unas melodías vocales que hacen que se separen las nubes de tormenta. ¿He dicho ya que este disco lo tiene todo?


Otros detalles bonitos del disco son lo mucho que se parece You Know What I Mean a Honey I've Been Thinking About You de Jackie Greene, y a una canción de Bruce Springsteen que ahora no recuerdo; lo optimista que suena I'm Free; lo dulce y melosa que es Just a Girl y el pedal steel cubriendo el suelo con las lágrimas de felicidad del que escribe. ¿Acaso no he dicho que este disco tiene todo lo que puedo desear?

Pero no todo es esto, también hay cortes desgarradores que contrastan con toda la luz de este largo. Tenemos Badge Of Descension, guitarras lúgubres que te oprimen el corazón al compás de un tempo pesado, y te lleva a un estribillo que se hace suave y hasta delicado. Se trata de un estribillo por el que sufres y no quieres que se rompa, pero que luego te lleva otra vez al inicio todo vuelve a empezar. 

Los solos de Marc Ford, antaño cercanos al blues rock y de los Zeppelin más cañeros, tenían un tipo de elegancia especial latente que, bajo el nuevo contexto que nos presenta, sale a relucir de una forma deliciosa. Menos es más, amigos. Este disco no es para los grandes solos de guitarra, pero sí para pequeños momentos de elegancia a las seis cuerdas. Digo esto por la maravilla que es el solo de Dream #26, conducido por un pedal steel que te hace suspirar de lo bonito que lo hace todo.

Canciones bonitas, canciones bonitas. Si mi casa ardiera y tuviese que llevarme solo un tema me quedaría con Call Me Faithful, tema redentor y desesperado que te parte el alma. ¡Y es la que cierra el disco! 

Qué mejor que cerrar un disco bonito llorando por lo bonita que es la belleza que lo envuelve y sale de dentro de sus entrañas.

Morning Phase


Hoy toca lo nuevo de Beck. Cantante, liricista, multi-instrumentalista, precioso y ondulado pelo rubio... el yerno que querríais para vuestras madres. Pero ya está cogido, lástima chicas. Felizmente casado y con hijos -quién pudiera, ¿eh?- este Morning Phase suena completamente distinto a aquél Sea Change, álbum para fin de relaciones por excelencia, pero salvando paralelismos y puntos en común. El tono, la simpleza y la belleza de los dos álbumes, donde en uno toma el color de la melancolía y el otro una luz brillante y cálida, apacible. Morning Phase es un disco de fácil escucha y digestión desde el principio hasta el final.

Aunque tanta belleza, tanta luz, trae sombras consigo. El tándem Cycle y Morning que abre el disco puede ser devastador emocionalmente si toca la fibra que no toca. Un despertar glorioso o una noche atragantada. Al igual que Waves, un tema precioso con una atmósfera muy densa y fuerte (Iiiisolaaaatioon...) pero con un mensaje de alguna manera positivo:

If I surrender,
And I don't fight this wave
I won't go under
I'll only get carried away

Y, antes de seguir medianamente serio, un dato curioso que probablemente no importe a nadie. No puedo quitarme la idea de la cabeza de que la voz de Beck tiene un registro extremadamente parecido al de David Coverdale en este disco. De hecho, a veces -ya habré escuchado éste unas cuantas veces...- a veces me sorprendo pensando que es His Coverdaleness, entre finos y melosos arreglos orquestrales, en Waking Light, por ejemplo, sencillas guitarras folkie (Turn Away) y algún toquecito -el delicado slide y la armonica de Country Down- de americana. A grandes rasgos, las canciones, el disco, no se alejan mucho de esto. 

Como he dicho, este disco es muy sencillo de escuchar y fácil de digerir. Si tuviese que pasar un rato agradable al sol, sin que me abrase, mecido por una tenue brisa y disfrutando de un zumo de melocotón, Morning Phase estaría ahí conmigo. 




Grand Magus - Triumph and Power (2014)



El nuevo de Grand Magus es el primer disco publicado este 2014 que escucho entero. ¡Al fin! No es que me haya interesado especialmente por las nuevas publicaciones, pero ya me escamaba el tema.

Triumph and Power (ríete tú de Manowar) viene de la mano de JB y sus compadres suecos como el perfecto disco de heavy metal. In my humble opinion, claro. Grand Magus ya llevan varios discos orientados al heavy de corte más clásico: power a bajas revoluciones dejando la velocidad a parte y componiendo temas que derrochan poderío, épica y aceite, desmarcándose del doom espeso y humeante de sus primeras publicaciones, para desgracia del que escribe. Pero la verdad es que consiguen que eso no se eche de menos: el tempo pausado propio de sus primeros tiempos usado a la perfección para forjar temas heavys que fácilmente recuerdan a Dio, o a Jorn, cuando recuerda a Dio. Esto se hace patente especialmente en éste último, Triumph and Power.

La primera mitad de la cinta es un seguido de temas cocinados según la receta ya mencionada: Steel vs .Steel, Fight, Triumph and Power... si bien no presentan mucho nuevo entre ellos, la tónica es temón tras temón. Y eso nunca hace daño a nadie, ¿no? La segunda mitad del disco sigue la misma senda, pero el uso de temas instrumentales a modo de intro/interludio y The Hammer Will Bite, tema que cierra el disco siendo a su vez el más largo y épico hacen de los últimos cinco temas una 'suite', si me permitís el tono pretencioso, que engloba a la perfección el tono general del disco y lo resume a la perfección.

En definitiva, un disco que seguramente se perderá entre la marea de publicaciones del presente año pero que merece ser escuchado porque no defrauda. Ni lo más mínimo. 

Izzy Stradlin and the JuJu Hounds



El principio del fin del sueño, de la formación original de Guns n’ Roses no es algo claro. Con las drogas, las giras que nunca se terminan y la bomba de relojería que es Axl Rose y sin un parón para limpiar estómagos y asperezas (qué bien le sentó a Mötley Crüe y qué poco le duró el parche) era inevitable que la cosa se saliese de madre. Por no explayarnos mucho, simplemente decir que la historia es ya conocida por pocos y que está ahí, esperando a ser leída, vista u oída con la voz de Matt Sorum en audiolibro –sólo en nuestras fantasías más húmedas.

La historia de Izzy es diferente. El bueno de Izzy no fue echado de la banda. Purgado. Destilado. Su destino no lo decidió la mano menstrual de Axl Rose, Izzy se cansó y dejó la tripulación cuando las turbulencias no le mareaban sino que le daban náuseas, literalmente. Según él esto empezó cuando dejó las drogas, preguntándose: ¿esto es todo? No le gustaba todo lo que venía con la fama de Guns n’ Roses.

Así que el de Indiana dejó el puesto que más tarde Gilby Clarke ocuparía más que dignamente y se dedicó a su música –y a sus demás pasiones, como el motociclismo- a su manera, con la inestimable ayuda de Rick Richards, excelente guitarra de los Georgia Satellites. Y, hablando de Georgia, los Black Crowes estuvieron rondando al de Lafayette, pero al final fue Marc Ford quien, gracias a los astros, se llevó el puesto. El primer paso fue formar su banda, los Ju Ju Hounds y para 1992 ya tenía el material grabado para su debut, Izzy Stradlin and the Ju Ju Hounds.

Citando a un amigo, a la vez que alguien que sabe más que yo, puedo seguir escribiendo sin vacilar que el disco debut de Izzy Stradlin es el mejor álbum que ha grabado nunca un Rolling Stone, con la peculiaridad  que no lo hizo ningún Stone. Un disco de rock clásico bañado con lo mejor que dejaron los Stones de Mick Taylor –y la carrera en solitario de Ronnie Wood y otros grupos como los Faces- y a su vez muy influenciado por el punk rock y el reggae, ambas pasiones de Izzy, y el rodaje previo de Richards con los Satellites. Somebody Knockin’ abre el disco en la línea de temas como 14 Years o Dust N’ Bones haciendo que esperes lo mejor de este disco, con colaboración de lujo de la mano de (oh, sí, nene) Craig Ross. Le sigue la punk rockera Pressure Drop, original tema reggae de los Maytals, con un final puramente del estilo de la canción de los jamaicanos. Izzy volverá a coquetear con el reggae, no hay de qué alarmarse. Le sigue Time Go By, excelente tema acústico y muy bluesy que recuerda a You Ain’t the First, otro de los temas que firmó Izzy en los Use Your Illusion, con un delicioso trabajo con el slide guitar de parte de Rick Richards.

Shuffle It All es la joya del disco y a mi gusto una de las perlas más brillantes que ha compuesto Izzy durante toda su carrera. Desde el riff de bajo que lleva a la canción a el rock and roll puro que es el tema pasando por el órgano y los licks de guitarra líder recuerda especialmente a los Stones de principios de los 70 o a los mejores momentos de los Faces. A veces Izzy parece que cante cansado, como parte de su personalidad, y en este tema se aprecia muy bien. Dócil y dulce aunque algo raspado. Bucket o’Trouble es otro tema con mucha actitud punk rock, al que sigue Train Tracks, frenético blues rock muy en la estela de los Georgia Satellites o los Black Crowes de aquél fantástico debut que es Shake Your Moneymaker.


La segunda mitad del disco empieza con How Will It Go, otro tema-balada con base acústica y Richards haciendo maravillas para aderezarlo. Cuttin’ the Rug es otro tema muy ‘rockandrolero’ que en cierto modo podría haber quedado muy bien para los UYI, me da la impresión. Le sigue Take a Look at the Guy de, exacto, el viejo Ronnie Wood, quien pone también las voces. Una delicia. El disco termina  con la preciosa canción que es Come On Now Inside. Con coros y todo. Y Nicky Hopkins. Y mandolinas. Lo tiene todo. La cinta termina del todo con Morning Tea, breve instrumental de percusión.

La carrera de Izzy Stradlin será constante durante los años y sin alejarse mucho de la línea del rock and roll de corte clásico vestido un poco con punk rock y otro poco de reggae, pero este disco, entre los gustos del autor como el mejor que haya firmado el inmortal guitarra de los Rouses, ya no se repetiría.